REHABILITACIÓN COGNITIVA

En uno de los anteriores posts de nuestra página web titulado “La logopedia en
nuestras vidas”, describimos entre otras cosas, la población a la que destinamos
nuestros servicios así como las áreas que engloban nuestra disciplina, la logopedia.
De manera sorprendente para algunos, muchos de los pacientes con los que
trabajamos en terapia son personas con enfermedades neurodegenerativas y
demencias. Estas personas no sólo reciben tratamiento médico y/o farmacológico,
sino que el trabajo logopédico y psicológico es fundamental para mantener el
mayor tiempo posible las funciones ejecutivas y comunicativas así como para
reducir el riesgo de sufrir complicaciones graves.
En estos casos, los profesionales diseñamos una rehabilitación cognitiva con el fin
de buscar la máxima recuperación posible de funciones perdidas o su
compensación. Para ello, la evaluación inicial permite tener una línea de base de los
aspectos cognitivos y funcionales alterados y conservados, para enfocar la
intervención y conocer el curso de las alteraciones en el paciente a medida que
transcurre la terapia. Como venimos defendiendo, una evaluación precoz de calidad
basada en pruebas estandarizadas y en la observación activa del profesional,
asegura las bases de una intervención eficaz, que deriva en el alcance de objetivos
terapéuticos previamente diseñados.
La intervención de la logopeda está centrada de manera específica en el campo del
lenguaje y la comunicación, aunque abarca otras áreas cognitivas de manera
transversal como pueden ser la memoria y la atención, siendo el objetivo general el
de mejorar las funciones deterioradas, mantenerlas o retrasar su deterioro para
aumentar la calidad de vida del usuario. La intervención en el ámbito del lenguaje y
la comunicación se apoya fundamentalmente en las habilidades conservadas y en el
control de aquellas áreas afectadas. Por ello, no es suficiente con conocer los
aspectos lingüísticos de la persona, sino que es imprescindible conocer la situación
cognitiva, física y conductual de la misma y propiciar la intervención desde un
enfoque interdisciplinar, es decir, trabajar de forma conjunta con el resto de
profesionales sanitarios para lograr el objetivo en común, mejorar la calidad de vida
de nuestro paciente y de sus familiares y amigos.
Las alteraciones del lenguaje que sufren estos pacientes pueden afectar al lenguaje
hablado, la comprensión lectora y la escritura. En general, las limitaciones
lingüísticas más destacadas se observan en el nivel léxico-semántico, y
pragmático.Los síntomas a nivel lingüístico que predominan en enfermedades
neurodegenerativas que pueden ir o no acompañadas de demencias (Alzheimer y
Parkinson son las enfermedades con mayor prevalencia) y por tanto, que son objeto
de tratamiento son:

● Deterioro del pensamiento y lenguaje abstracto.
● Deterioro del juicio, pues el paciente presenta incapacidad de hacer un plan
con propósito, contacto con otras personas, familia.
● Cambios de personalidad.
● Afasia es un trastorno de comprensión y comunicación (lectura, habla o
escritura) que resulta de un daño o lesión en el área específica del cerebro.
● Apraxia es un problema neurológico que afecta las vías cerebrales
encargadas de programar la secuencia de movimientos necesarios para
producir el habla.
● Agnosia es la incapacidad de procesar la información sensorial.
● Anomia es un trastorno que se caracteriza fundamentalmente por la dificultad
de recordar el nombre de las cosas. Como consecuencia de ello, los
pacientes cometen numerosos errores en su lenguaje tanto escrito como oral,
tales como:
○ Usar descripciones generales en lugar de específicas: por ejemplo
decir “lugar donde duermes” para decir “dormitorio”.
○ Decir qué hace una cosa, pero no qué es: por ejemplo decir “lo que
vas conduciendo” en vez de “coche”.
○ Utilizar su onomatopeya o mímica: por ejemplo decir “miau” en vez de
“gato”.
○ Parafasia fonética o literal: por ejemplo decir: ‘capa’ en lugar de
‘cama’.
○ Parafasia verbal semántica: por ejemplo se puede decir ‘mesa’ por
‘silla’.
En Promente, trabajamos de manera coordinada logopeda y psicóloga para diseñar
intervenciones que nos permitan rehabilitar estos aspectos del lenguaje así como
las funciones ejecutivas dañadas, tales como, la atención o memoria. Además,
situamos a las familias como eje central de nuestra intervención, haciéndoles
partícipes del proceso, escuchando sus dudas y sus peticiones, acompañándolos a
lo largo de todo el proceso.

Fuensanta Montoro _ Logopeda

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