Vacaciones

VACACIONES

Por Rocío Olmos _ Psicóloga

Llega el verano, el calor y con este, las esperadas vacaciones. Algunos ya se encuentran disfrutando de estas, otros están a punto de cogerlas y muchos esperaran a que finalice el verano para disfrutarlas. Llevamos tanto tiempo esperando este momento… toca desconectar, relajarse y disfrutar, aprovechar para hacer aquello que nos gusta y para lo que normalmente no disponemos de tiempo.

Las vacaciones se tratan de un derecho que posee la persona, en el que se toma distancia de las fuentes de estrés, preocupaciones, responsabilidades y obligaciones del día a día. Son un descanso de cuerpo y mente, en el que desaparecen los horarios, cambia el ritmo y la rutina implicando así un cambio de actitud. Existen diferentes maneras de vivirlas, ya sea haciendo turismo, desconectando en la casa del pueblo o de la playa o en la casa familiar, cada uno las vive según su posibilidad y su necesidad.

El objetivo de las vacaciones es descansar, desconectar y disfrutar. Resetear durante ellas potencia nuestra creatividad, reduce los niveles de cortisol y mejora el rendimiento a la vuelta. Con todos estos beneficios… ¿Cómo puede ser que a veces no seamos capaces de disfrutarlas?

En nuestro día a día llevamos un ritmo acelerado y exigente del que nos cuesta mucho desconectar, vivimos con esa prisa hasta nuestras vacaciones. Nos exigimos disfrutarlas, divertirnos y en ocasiones esto es contraproducente, el querer sacarles el máximo partido nos genera más ansiedad y nos aleja del objetivo de las vacaciones.

Entonces… ¿Cómo podemos sacarle el máximo partido?

 

  • Escucharnos en todo momento, cambiar el debo por el me apetece. Qué es lo que me apetece hacer y no lo que debo hacer.
  • Tener ratos para uno mismo, para los demás, para hacer cosas y para no hacer nada.
  • Aprovechar el tiempo sin necesidad de rendimiento.
  • Planificarnos está bien, pero debemos huir de planificaciones rígidas para evitar que se vuelvan obligaciones.
  • Dejar espacio a la improvisación y ser flexibles, para así aceptar cualquier tipo de imprevisto.
  • Realizar actividades fuera de lo común, esto nos hará tomar conciencia de que nos encontramos fuera de nuestra rutina. Podemos aprovechar para realizar actividades que me gustan y disfruto que normalmente no puedo hacer.
  • Evitar los excesos. Debemos buscar un equilibrio, así evitaremos culpabilizarnos.
  • Disfrutar de los momentos de descanso, pero también tener actividad y socializar.
  • Intentar desconectar de las nuevas tecnologías, las cuales usamos en exceso durante el año. Si nuestro trabajo nos exige seguir en contacto con ellas, se recomienda establecer un horario para consultarlas y así poder lograr una mayor desconexión.
  • Si viajamos, ser conscientes de los horarios, darnos margen para la preparación del viaje y evitar agobios de última hora.
  • En el caso de convivir con más gente, proponer planes de la misma manera que dejar a otros que propongan actividades, pudiendo ser todos partícipes
  • Ajustar nuestros horarios a los de nuestra rutina cuando nuestras vacaciones estén llegando a su fin, así el cambio no será tan brusco.

 

Rocío Olmos.

Psicóloga

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